21 de julio de 2011

VA DE SOMBREROS: SOMBREROS IN & OUT PARA IR A LA PLAYA

Por el mundo hay verdaderas fans de los sombreros. Si nada más entrar en una tienda, localizas un sombrero y, siempre, indefectiblemente, te lo pruebas y te miras al espejo poniendo caras… no hay duda: tú eres una “sombrerófila”. Ser fan de los sombreros tiene ventajas pero también peligros, los sombreros son un complemento muy estiloso y que alegra cualquier outfit si se elige con acierto. Pero, ¡cuidado!, como elijas mal, puedes parecer un champiñón, encoger tu cabeza, recortar tu altura considerablemente o destrozar una estupenda combinación. Ejemplo: ¿Hay alguien que no recuerde el tocado-sombrero modelo “cuernos de alce” de la hija de Sarah Ferguson en la reciente boda de Kate y William? La chica se puso un dos piezas correcto, los zapatos eran adecuados y el maquillaje acertado, pero lo único que se recuerda fue el terrible tocado-sombrero-cornucopia (y se recuerda con verdadero espanto…).
En la playa, además, el sombrero tiene varias funciones más allá de la pura estética: protege la cabeza del sol y oculta una cara llena de brillos debida a la crema solar y al calor. Vamos, ¡qué es una cosa muy útil! Hay un montón de opciones de sombreros y gorras que te puedes llevar a la playa pero, como en todo, no todos los sombreros y gorras son igual de favorecedores y unos están más de moda que otros. Aquí te dejamos una lista de varios sombreros para ir a la playa y te decimos los que están IN (se llevan) y los que está OUT (no se llevan), ¡aunque tú eliges el que más te guste!

SOMBREROS IN:
Panamá:
El clásico sombrero para climas tropicales. De ala más ancha que el borsalino o que el fedora y con una corona un poco más grande. Habitualmente va rodeado con una cinta marrón o negra. Es, quizá, el más favorecedor de todos los sombreros de rafia, sea cual sea tu tipo. Tiene un puntito masculino que le da un aire renovado a un estilismo playero en colores suaves o de estampados florales.



Borsalino:
El sombrero tendencia de este año. De ala corta y con corona (la parte que se encaja en la cabeza) un poco triangular. Lleva una cinta que lo rodea. El de invierno es de fieltro pero el de verano es de paja trenzada. El original (de la marca Borsalino) puede superar los 150 €. Pero hay multitud de sombreros similares a precios muy inferiores. Sienta bien a casi todo el mundo porque es un sombrero discreto y equilibrado. Esta temporada, no hay celebrity que vaya a la playa sin él.
Fedora:

Es una variante del borsalino. También de ala corta y con corona menos triangular que el borsalino. También con una cinta que lo rodea. Es menos flexible que el borsalino. Sólo las superexpertas en sombreros pueden distinguir un fedora de un borsalino y por esta razón muchas de nuestras famosas se pasean tan campantes por la playa con un fedora creyendo que llevan un borsalino...
Pamela de rafia:
Las más favorecedoras son de corona cilíndrica y de ala ancha y grande. Es de los sombreros más glamourosos que hay pero tiene algunos problemillas. No hay quien lo meta en la bolsa de playa ni en la maleta porque no es nada flexible. Y si eres bajita te achatará aún más.

Pamela de tela:
Similar a la de rafia, aunque habitualmente la corona es redondeada y no cilíndrica. Tiene más ventajas que la de rafia, se puede doblar y transportar cómodamente sin que se arrugue. Hay quien la llama “pamela-flor”. A las más rellenitas les favorece menos que la pamela de rafia.

SOMBREROS OUT:
Gorra de rafia:
Carlota de Mónaco la ha intentado poner de moda en la boda de su tía política Charlene. Pero la verdad es que, porque ella es guapa y estilizada, pero no favorece nada. Te achata la cabeza y te deja el pelo completamente pegado a las sienes, así que si lo tienes rizado, el efecto resultante es extraño. Sólo apto para las muy, muy delgadas y menuditas con melenas lisas.
Gorra de Baseball:
De tela, muy USA, la que se plantan las celebrities para ir a los partidos de basket y aplaudir desde la grada sin ser vistos. Es práctica y cómoda, cierto, pero está un poco pasadita para ir a la playa. Favorece más a hombres que a mujeres.

Canotier:
El sombrero gondolero (el de los gondoleros venecianos). De paja, con una corona plana y circular y con un ala plana y rígida. También rodeado por una cinta (la de los gondoleros es roja, aunque hay versiones en negro). Sienta francamente mal, acorta la figura, achata la cabeza y no hay peinado que lo resista. Y encima es rígido, con lo que es incómodo de transportar.
Sombrero cowboy:
La verdad es que es muy favorecedor, con su ala ancha y flexible y su corona amplia y alta. Estiliza la figura porque al ser grande aumenta visualmente el tamaño de la cabeza y lo equilibra con el tamaño del cuerpo. Las versiones de paja o de arpillera se han llevado mucho las últimas temporadas, pero este año están un poco demodées, una pena. Pero la moda cowboy volverá, seguro.

18 de julio de 2011

LA OBSERVADORA: EL ¡HOLA! DE ESTA SEMANA, 20 DE JULIO

El ¡Hola! de esta semana es un poco soso, la verdad. Tras la resaca de la boda de Mónaco (con un remember incluido en las primeras páginas de la revista), nos encontramos con la boda de Carolina Cerezuela y Carlos Moyá. Y en portada, Tita Thyssen y Enrique Ponce con Paloma Cuevas. Así, de entrada, el tema no promete mucho en cuanto a tendencias pero, bueno, siempre hay algo que comentar. Aquí va lo que hay que copiar y lo que no del ¡Hola! de esta semana:

El estilismo de la boda monegasca que hay que copiar (recortar la foto y guardarla como inspiración) es el de Carlota de Mónaco en la fiesta post-boda. El vestido escote corazón drapeado y con capa de Giambattista Valli (pág. 19). La revista nos ofrece una foto de pasarela del mismo vestido en rojo (que nos gusta aún más). Impresionante.
Y tras la boda, los nuevos esposos se fueron a Sudáfrica. Y Charlene escogió un vestido de croché, tendencia este verano,  para una de sus apariciones. Largo, con cuello halter y falda sirena, completamente pegado al cuerpo. La verdad es que le sentaba bien, aunque, reconozcámoslo, ninguna de nosotras, mortales botijeras (bajas y redondas) nos lo podríamos poner…Pero nos gusta (pág. 22).
Eva González se fue a la playa con Cayetano. Y su outfit playero nos ha recordado a Sara Carbonero: shorts denim, camiseta de tirantes con dibujo, flip-flop negras y un borsalino de paja complementado con unas gafas wayfarer (pág. 28). Un acierto.
Buff…Otra vez la parejita Fonsi Nieto y Alba Carrillo en un reportaje excesivamente artificial. Esta vez nos enseñan cómo va el embarazo. La verdad es que todos los posados de estos dos nos resultan cansinos y poco naturales. En éste, él se viste de macarrilla con camisas denim desteñidas, camisetas coloristas con americana superpuesta, camisas que le quedan estrechas de brazo (por ejemplo la de la pág. 34) y una de las pulseritas de moda. Ella, como siempre, con faldas demasiado cortas, escotes palabra de honor que no le favorecen y repitiendo la misma postura de los bracitos protegiendo la tripita para que nos percatemos de su estado de buena esperanza (no hacía falta). Nos aburren, de verdad.
¿Pero qué le ha pasado a Mar Flores? Con el pelo tipo media melena, y una chaquetita de manga corta brilli-brilli sobre un vestido negro clasicón, la verdad es que se ha echado un montón de años encima y ha perdido la chispa (pág. 46-47). A ver si mejora…
Un aplauso y una ola para una embarazada vestida de persona normal y con estilo. Rosario Domecq, mujer de “El Juli”, demuestra que se puede estar perfecta con un sencillo vestido camisola en blanco, unas bailarinas de serpiente y un shopping bag de rayas. No hace falta ir embutida en lycra ni sacar tripa. Un diez (pág. 48)
Vale que las folclóricas son folclóricas hasta cuando van de boda, pero alguien debe decirle a Isabel Pantoja que se modere con los volantes y los rasos. El vestido azul turquesa que se puso para ir a la boda de unos amigos era un despropósito: con drapeados en falda, volantes en el bajo y en los tirantes, y cenefas bordadas en cualquier pico que salía (pág. 50). Un horror.
Núria González tiene un punto señorona que recuerda a Norma Duval. Pero es demasiado joven para ir tan clasicona. Las ideas son buenas (total look blanco con complementos en beige, y sandalias de cuña), pero hay detalles que sobran. Ponerse la chaquetita al cuello, con las mangas colgando sobre el pecho, como un niño pijo ochentero, ya no se lleva. No la suspendemos, pero debe espabilar (pág. 55)
Mira que nos cae bien Virginia Troconis, pero no podemos perdonarle que se vaya a la playa y se plante un sombrerito canotier (vamos un sombrerito de gondolero veneciano). ¡Chica, que esos sombreritos no le sientan bien a nadie! (pág. 56) Con lo mona que hubiera estado con una pamela de rafia o un borsalino… Ayyyyy
De nuevo tenemos que suspender a Elena Tablada (pág. 57). Esta chica no nos hace ni caso… Su estilo receñido con ciclistas, camiseta embutida y sobrecamiseta “Miami style” (corta pero tres tallas más grande) es un desastre. Sólo se salvaría en un gimnasio (y por los pelos). 
La idea de la boda de Carlos Moyá y Carolina Cerezuela nos encanta: pocos invitados, al lado de la playa y con un estilo informal. No puede ser más romántica. Siendo sinceras, el vestido de novia no nos convence porque parece hecho de jirones de tela (aunque ella está guapa con cualquier cosa que se ponga). Y las pulseras tobilleras en un bebé tan pequeño tampoco nos entusiasman. Pero nos caen bien y nos dan envidia porque son la viva imagen de la felicidad, así que les ponemos flecha verde (pág. 60-69)
Desde que la vimos subiendo a un barco para pasar un día de playa, hace tiempo, con unos tacones de vértigo, siempre hemos pensado que Paloma Cuevas no es natural. Todo en ella está estudiado al milímetro. La verdad es que su imagen queda glamourosa, pero le falta sencillez. El posado playero con marido e hija, es de lo más estudiado (pág. 70-75). La pamela es preciosa y el bikini bicolor de encaje y croché es pura tendencia, pero todo es demasiado perfecto. Y nos da rabia ponerle la flecha verde, así que se queda con la amarilla.
Emma Watson es una trendsetter. Ya lo sabíamos. La niña de Harry Potter se ha convertido en una it girl y cada vez que posa nos deja alucinadas con su estilo. Ideal el vestido de encaje, corto y con volantes en falda y en mangas, con unos salones negros preciosos. Lástima que sigue empecinada en continuar con un corte de pelo a lo garçon que no le favorece nada (pág. 79).
Todavía no nos hemos recuperado del susto de ver el reportaje de Tita y sus hijas. Las niñas recolectando tomates y, al rato, las niñas tocando violonchelos más grandes que ellas. Y siempre con unos megalazos en la cabeza y unos tirabuzones que ni ricitos de oro. Pedazo de reportaje cursi donde los haya…Ayyyy (pág. 80-89)
Suerte que nuestra Naty Abascal apareció en la gala benéfica que se organizó en el castillo de Valentino, porque con la excusa de que el leitmotiv de la boda era un cuento de hadas, la gente se vistió con gasa a tutiplén y la cosa daba miedo (véase Natalia Vodianova llena de tules rojos, o Tatiana Santodomingo, con un tocado con el que no veía nada de nada). Nuestra Naty se puso un vestido blanco con mangas de volantes y las dejó a todas KO. Nuestra musa es nuestra musa por algo…¡La adoramos! (pág. 90-91)
Kate Middelton se fue a Hollywood y dejó a las estrellas a la altura del betún. Con un diseño de Alexander McQueen en color lavanda, estilo helénico, de gasa y marcando cintura con un cinturón blanco de pedrería, sandalias y clutch a tono y melena al viento. Su estilo de fiesta es mucho mejor que el de diario. Si mejora el de diario y encuentra su sitio, será habitual comentar sus estilismos en este post semanal y se ganará muchas flechas verdes (pág. 95)

14 de julio de 2011

¡SEIS FORMAS DE PONERSE UN PAREO PARA DISIMULAR DEFECTILLOS!

Ya ha llegado el temido momento de ir a la playa. ¡Horror! Con el bikini no hay manera de esconder lorzas, escasez  o exceso de pecho y defectillos varios que tenemos todas. Y si encima no has cogido aún el ansiado bronceado, es peor aún. Te ves color arenque en mal estado y te tienes que esconder bajo la tela diminuta de un bikini bandeau o de los temidos triángulos de cortinilla (muy cómodos pero cero favorecedores para la mayoría).
Y por mucho que tu chico te anime y te diga que estás estupenda, la cruda realidad es que te sientes observada nada más quitarte las chanclas y la camisola playera. Por suerte, todas tenemos un aliado infalible que ayuda a camuflar lo que no queremos que se vea: el pareo.
Con un buen pareo, colorista pero discreto y combinable, tienes un amigo en la playa. ¡El mejor amigo! Y si te lo pones con gracia, será un complemento indispensable y te dará un puntito chic. Para que no falles con la colocación del pareo y hasta puedas ponértelo a modo de vestido, aquí te dejamos seis formas de ponerse un pareo para que estés la mar de glamourosa:

FORMA CLÁSICA DE FALDITA:
Coloca el pareo rodeando tu cintura y ata los dos extremos a un lado de la cadera con un nudo o con un lazo. Es una buena forma de disimular tripa y cartucheras.



ASIMÉTRICO:
Pasa el pareo por debajo de la axila y ata los dos extremos a la altura del hombro o enróllalos en el tirante del bikini o del bañador. Ideal para destacar los hombros y disimular un pecho abundante.


CRUZADO POR DELANTE:
Pasa el pareo por debajo de las dos axilas (como si fuera una toalla) y cruza los dos extremos por delante del pecho y átalos por la nuca con un lazo. Muy favorecedor y cómodo, ayuda a destacar un bonito pecho y a marcar la figura. Es poco apropiado para las que tienen poca cintura.


CRUZADO POR DETRÁS:
A la inversa del anterior. Pasa el pareo por debajo de las axilas pero con los extremos hacia atrás. Cruza los extremos a la altura de los omoplatos y átalos al cuello haciendo un nudo o un lazo. Favorecedor para las que tienen un tipo más bien recto y con un cuello estilizado.


ASIMÉTRICO CON DOBLE NUDO:
El más chic y apto para casi todas. Pasa el pareo por debajo de una axila. Ata dos puntas a la altura del hombro y ata las otras dos puntas a la altura del muslo. Parecerá que llevas un vestido.



PALABRA DE HONOR:
Un clásico. Enróllate el pareo al cuerpo y ata las puntas de arriba a la altura del pecho con una gran lazada. Este estilo es ideal para las que tienen más barriguilla y para las embarazadas. Es cómodo, amplio y fácil de llevar.