15 de febrero de 2011

LA OBSERVADORA: EL ¡HOLA! DE ESTA SEMANA, 16 DE FEBRERO

Tras verla en el primer reportaje de la revista ¡Hola! de esta semana, constato que, de mayor, quiero ser como Bo Derek.  Aunque lo tengo difícil porque cualquiera de sus piernas mide más que yo... Tras esta constatación, aquí os dejo lo que hay que copiar y lo que no y una mención especial a los atuendos de las asistentes a la gala de Porcelanosa:
Foto del wakarumor (pág.14): Todos se fijaron en “el de cuadros” pero ¿es que nadie analizó a la maquilladora de Shakira? Pelo violeta, falda de cuero, medias de encaje, uñas fucsia y chaqueta negra forrada de leopardo. Argggg…
Nos declaramos rendidas al estilo de Eva Longoria que lleva ya varias semanas consecutivas con flechas verdes. El look americana gris de un solo botón, camiseta blanca, jeans pitillo a juego con el bolso, gafas aviador extra-grandes y peep-toes de plataforma (pág 23 y 28). Toda una lección trendy.
Otra embarazada metiendo la pata. Raquel Pereira, novia de Alejandro Sanz, no atina con lo que se pone (pág. 28). Feos son los peep toe de plataforma y floripondio blancos combinados con casaca mini de paillette, pero es peor aún la chaqueta blanca de esmoking con solapones negros tres tallas más grande que la que debería llevar y botines media caña con ¡cinco! hebillotas en cada uno. Un horror.
Bimba Bosé pasa de todo. La moda es ella (o eso cree ella y esa autoestima es digna de admirar). Salir a la calle con un pañuelo pirata azul en la cabeza, una camiseta de florecitas rosas y un plumas con capucha peluda color champán es ir completamente a tu bola (pág 41).
Está claro, Genoveva Casanova aprendió algo de Naty Abascal la semana pasada, pero aún le queda camino por recorrer. El conjunto pitillos con bufanda y chaquetita amorosa era acertado (pág 48). Pero la camiseta de debajo, blanca, arrugada, larga y presumimos que rota, la tiene que tirar ya mismo.
¿Aracely Arámbula es de verdad? (pág 100-101). Alucinamos con lo artificial de su posado: los pelos de “El rey León”, las poses extrañas, el exceso de maquillaje y esas pedazo de uñas (de nuevo de “El rey León”) con manicura francesa de acabado ¡cuadrado! que ya no lleva nadie. Se hubiera agradecido un poquito más de naturalidad.
Reportaje estilo en la calle (pág. 110-111): nos gusta Kate Moss con leggings negros, gorro borsalino, torera de pelo gris, maxibolso y botines de leopardo. También nos gusta Elisabette Gregoraci con jersey cruzado con tira de hebilla de cuero camel, pitillos y botines peep toe de cuña de esparto, aunque le sobran los calcetines, como a Megan Fox.
Mención aparte en el reportaje estilo en la calle (pág. 111): nos horroriza Kate von D, no se puede ir más hortera: chanclas viejunas, pantalón de panilla granate, chaquetilla de cuero violeta, gafas de sol con cristales color sandía y enseñando michelín. Da entre pena y dolor…
Quisiera ser andaluza y poder tener vacaciones en la feria de abril sólo para ponerme un traje de flamenca de Vicky Martín Berrocal (pág. 112-116). Nadie daba un duro por esta chica como diseñadora y ha demostrado que vale mucho. ¡Enhorabuena!
Especial gala de Porcelanosa:
¡Pero qué disgusto! Isabel Preysler nos ha fallado (pág 58). No es que fuera mal vestida, eso, nunca. Pero el vestido nude carecía del glamour al que nos tiene acostumbradas. Ese volante gigante adosado al vestido a la altura de la rodilla la hacía parecer una pantalla de lámpara antigua. Era un pegote feo e innecesario. Un patinazo.
Muy correcta, en cambio, Margarita de Borbón, esposa de Luis Alfonso, con un vestido asimétrico con pedrería, bolso y zapatos nude con encaje negro a juego (pág.59). Lo único en lo que falló fue en el pelo. Con un recogido sencillo se hubiera ganado la flecha verde.
¡Por favor! Que las royalties rubias no pueden llevar unas raíces negras de cuatro dedos en la melena. Eugenia Martínez de Irujo no tuvo tiempo de ir a la pelu, eso queremos creer (pág.60). Aunque no la podemos aprobar porque su vestido cursilón no parecía de Caprile, con esos bordaditos dorados la mar de pobretones.
Tres espectaculares: Ana Bono, María Chávarri y Alejandra Rojas. Gracias por dejar bien alto el pabellón patrio ante el desacierto de Isabel Preysler. María (pág. 64-65), fue la mejor de todas las retratadas. Un look pastel, suave el maquillaje, natural el recogido y acertadísima la combinación del collar con el vestido. Ana (pág. 66) estupenda en azul noche, con tupé y unos sencillos pendientes. Además el vestido era de Pronovias, lo que implica que está al alcance de muchas. Alejandra (pág. 69), en nude y con una pedazo falda de plumas y encaje. Por ponerle un pero, le sobraba la pulsera verde y no convencía el peinado al que le faltaba volumen. Aún así, un diez para las tres.
Tres cursis desacertadas. La primera, Núria Fernández-Tapias, vestida de señorona, con vestido lila (color completamente demodé), un pompón sobrante en el escote y exceso de dorados en pulseras y bolso (pág. 67). La segunda, Tamara Falcó (pág.68), con un vestido que parecía de mercadillo y con exceso de cristalitos gracias a la suma de pulsera, anillo, clutch, tirante y zapatos. Todo muy brillantito y muy repollo. Y la tercera, Valeria Mazza (pág.68), a quien no se le distinguía dónde le acababa y dónde le empezaba el vestido porque era del mismo color que su piel. Le sobraba el collar y la gasa en los hombros que aumentaba lo soso del conjunto.
Atención al vestido geométrico de Cristina Macaya (pág. 71). Será tendencia ese tipo de estampados esta temporada que viene. Un acierto combinar los pendientes de aro con el estampado. Le sentaba muy bien.

12 de febrero de 2011

BOTAS Y BOTINES: ¿CUÁLES ELIJO Y CON QUÉ LOS COMBINO?

Precisamente porque ya no queda mucho para que se acabe el invierno, y las rebajas ya son rebajísimas, ahora es un buen momento para comprar botas y botines a precios inimaginablemente bajos.

Como ya estamos en la recta final de las rebajísimas, es posible que si buscas unos botines o unas botas concretas, ya no quede tu número o no encuentres lo que buscas. Haz un ejercicio de “open mind” e intenta no cerrarte en banda buscando esa bota concreta de dos colores y troquelados laterales que te gustó tanto en navidad y que no te compraste porque el presupuesto no te llegaba. Comprar unas buenas botas, bonitas, cómodas y baratas, aunque no las necesites con urgencia y no sean exactamente ésas que viste, es una buena forma de ampliar tu fondo de armario. Decántate por colores neutros (marrón, negro, camel, gris), tacones clásicos (ni stilettos ni tacones tipo bote de tomate), y hormas poco pronunciadas (nada de puntas cuadradas ni excesivamente picudas). Y el invierno que viene tus botas o botines, comprados en rebajas a un precio irrisorio, parecerán de temporada.

Aquí te dejo unas propuestas sobre siete modelos de botas y botines que no van a desaparecer como tendencia, junto con unas recomendaciones sobre con qué combinarlos y a qué tipo de mujer le favorecen más. ¡Espero que te sirva!

Botín topolino: es tendencia también para esta primavera, especialmente si va atado con cordones. Las más altas se verán excesivamente espigadas, así que son una gran recomendación para las bajitas. Estilizan y son más cómodos que los botines con tacón stiletto. Combinan bien con cualquier pantalón, ¡hasta con bermudas de cuadritos escoceses! Si tienes las piernas bonitas, hasta puedes atreverte a ponértelas con falda o con un vestido vaporoso.


Botas de caña alta: las clásicas botas de montar. Planas o con tacón, se llevarán siempre. Busca una horma de punta ovalada, la más clásica, que puedas ponerte desde por la mañana hasta por la noche. Se llevan con todo: desde jeans pitillo, vestidos vaporosos, leggings o hasta minifaldas tejanas (en este último caso con medias oscuras, si no quieres parecer miss cowgirl frescachona…). Si eres bajita, te favorecerán más las botas con un poco de tacón o con cuña. Si tienes mucho gemelo, busca botas elásticas o de cremallera a lo largo de la pierna y de color oscuro, te verás más favorecida.


Botas mosquetero: se han llevado una barbaridad esta temporada, a pesar de que a la mayoría nos sientan como un tiro. Si no tienes unas largas (muy largas) y estilizadas piernas, mejor ni las mires. Yo me probé unas que casi me llegaban a la ingle y mi aspecto de flamenco enano y regordete hizo que la dependienta no parara de reírse en un cuarto de hora…  Conclusión: prohibidas estas botas a las bajitas. Si tienes la suerte de ser alta, combínalas con leggings o minivestidos y póntelas por la noche. Nada de intentar embutir un jean dentro de la bota…Son botas para las más atrevidas.


Botas de agua: este año han vuelto con fuerza. Se llevan de colores, estampadas, lisas, combinadas. Hay un montón donde escoger. Intenta que la horma no sea muy ancha, no se trata de comprar botas para ir de pesca (salvo que quieras ir de pesca, claro). Son sólo para sport, y si vas a trabajar con ellas, mejor que te lleves otro calzado o se te recalentarán los pies. Si tienes mucho gemelo, busca botas ajustables con hebilla en el lateral.




Botas esquimal: desde hace un par de años (cuando triunfaron las de la marca Ugg y se las pusieron todas las celebrities) se han convertido en un clásico por cómodas y por calentitas. Siempre para sport y con pantalones pitillo o leggings. Nunca con falda ni con vestidos, no encajan bien. 

Botín peep toe: El must de esta temporada. Se lleva sin medias y con una pedicura hecha, nada de leotardos o de uñas de los pies como mejillones. Cosas de la moda, hay que pasar frío en los deditos de los pies o cortarle la puntera a unas medias de color carne. Son estilosos, y como a todas nos sientan raros, pues favorecen (o desfavorecen) a todo el mundo y sirven desde por la mañana hasta por la noche. Pueden ponerse con falda, vestido o pantalón. 



Botín tobillero: en los últimos tiempos sólo se ven con plataforma. Son muy estilosos pero si tienes los tobillos más bien anchos, olvídate de ellos porque tu pierna parecerá más voluminosa y ¡más corta!. Las más modernas unen un little black dress con medias coloristas y este tipo de botines. Las más clásicas optan por apostar por estos botines con leggings
y maxicardigan o con un vestido suelto. En colores oscuros son ideales para la noche.

10 de febrero de 2011

TENDENCIAS: DE CHIC GRANJERA Y DE COOL LADY CON EL MISMO ABRIGO

El bolsillo, o por lo menos el bolsillo de una mortal como el mío, igual puede aguantar comprar este invierno una camisa o un vestido o una faldita para salir airosa y no estar totalmente out de las tendencias de esta temporada, pero no aguanta que me compre un abrigo para cada modelito. ¿Y dónde los guardo si ya no me cabe nada en el armario? Un abrigo para el look granjera, otro abrigo  para el look lady de los años sesenta y otro si has de transmutarte en la más cool cuando sales de fiesta... Y salvo que te encuentres una rara avis en forma de chollazo, no hay abrigo que cueste menos de 50 €. Eso es un hecho. O sea, que me tengo que comprar un abrigo-chollazo que me pueda servir esta temporada y, a ser posible, la siguiente. Y que pueda ponerme por la mañana, por la tarde y por la noche.
Este año hemos tenido suerte en algunas cosas. Una suerte es que el color de la temporada sea el camel. El camel es todo un clásico. Si te compras un abrigo camel este año, el año que viene te lo podrás poner sin problemas. Y el otro, y el otro, hasta que lo tires por viejecillo. El año pasado se llevaba el morado y aquellas que compramos un abrigo morado lo hemos tenido que guardar en el armario porque este año el morado es un color desterrado. Dictaduras de la moda y cosas que pasan por comprar tendencias al tuntún y sin pensar. Otra suerte es que no se llevan los abrigos largos, cosa estupenda, porque subirte a un autobús, o meterte en un metro o conducir con faldones, pues no es muy práctico…
Pero también hay cosas negativas. Se llevan las capas, son el must de las prendas de abrigo de este año. Pero, salvo que seas muy alta y muy delgada y tengas la innata habilidad de no mover los brazos del cuerpo para nada, pues más vale que no te compres una capa. Las capas tienen escote redondo y pequeño, en su mayoría, y suelen hacerte cuellicorta, si eres bajita, aunque te pongas un jersey de cuello alto debajo. Encima son cortas, por debajo de la cadera, y no favorecen si las piernas no son lo mejor de tu anatomía. Y como es una tendencia muy marcada (si no se llevara, poca gente tendría una capa en su armario), el año que viene tendrás que meter la capa en el armario como una servidora ha tenido que hacer con su abrigo morado…
Conclusión, que nuestro básico puede ser un cárdigan camel o un abrigo corto camel de los que van forrados de borreguito, o una parka camel. Ni muy entallado, ni muy ancho, sin hombreras y con el estilo que más nos guste y más favorezca. Mejor si no es un plumas de acolchado horizontal modelo muñeco michelín (que jamás favorece y sólo pasa desapercibido si estás en la nieve y el resto del mundo lleva el mismo acolchado que tú). Una vez localizado el abrigo, ahora toca revolver en el armario hasta encontrar los tres looks de temporada que vamos a ponernos debajo del abrigo: nuestro look granjera, para ir de sport, nuestro look lady, más serio y formal, y nuestro look cool para ir de cena o por ahí con las amigas.
Aquí te dejo tres propuestas, que espero que te sirvan. Por si no puedes rescatar nada de tu armario de años pasados, yo he encontrado todos estos estilos en tiendas de precios asequibles y mercadillos que encontrarás en el lugar en el que vivas. Y, como siempre, ¡no olvides contarme lo impresionante que estabas con tu abrigo camel nuevo!










Look Granjera: apto para todo el mundo. Las menos atrevidas pueden dejar de lado la gorra british y ponerse un gorro de lana de los de los que nos hacía la abuela. Otros complementos posibles son unos largos calcetines que sobresalgan de las botas o una bufanda bien gorda y amorosa en un color liso. Un bolso grande y flexible le va perfecto. Si eres muy bajita, puedes cambiar las botas planas por unas de tacón, pero camperas, nada de tacones de aguja ni puntas afiladas que chirriarán con el conjunto (ninguna granjera con dos dedos de frente va con stilettos…) 










Look Lady: muy femenino y favorecedor, aunque nada juvenil, así que para no echarte años encima, mejor optar por añadirle un peinado informal y  un maquillaje suave. Si quieres estilizar la figura cambia las bailarinas por unos zapatos salón de tacón y plataforma. ¡Nada de mocasines o tacones medios o parecerás una abuelita beata! Para modernizarlo, puedes ponerte un collar étnico en tonos madera o unas medias estampadas o de rejilla. Puedes complementarlo con un bolso rígido, trapecio y cerrado por delante (bolso Kelly) si eres más clásica, o con un bolso bandolera si eres más atrevida.










Look Cool: el más estiloso y el que admite más variaciones. Se trata de ponerte tu básico vestido negro (ver el post "Compra una sola cosa en rebajas: Little black dress LBD) con unas botas de caña alta e incluso unas botas tipo mosquetero. Puedes cambiar la diadema, si no te favorece, por unos collares cadena, o por unos grandes pendientes. Ojito con el lema de siempre: menos es más. O una cosa a lo otra, nada de diadema, collares y pendientes grandes juntos o no se te verá entre tanto brilli. Acompáñalo con una cartera de mano o con un bolso acolchado y con asa de cadenas (tipo Chanel).