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25 de mayo de 2013

¡PIECECILLOS ELEGANTES YA MISMO!: TENDENCIAS PRIMAVERA-VERANO 2013 DE CALZADO PARA CEREMONIA


Puede que hayas comprado o rescatado de tu armario un vestido precioso para ponerte en esa ceremonia a la que tienes que asistir. Y que con eso creas que ya lo tienes todo hecho para ser la invitada más espectacular.

¡Ay! ¡Cuidado! Porque, por si no lo sabes, la forma más fácil de estropear tu precioso outfit es equivocarte en la elección de zapatos. Igual que hay modas en materia de vestidos, también hay modas en materia de zapatos. ¿No lo habías pensado? ¿No tienes ni idea de lo que se lleva este año? Tranquila, que aquí está TheVicBridgeWorld para contártelo (por si te interesa).


Esta primavera-verano 2013, al elegir tus zapatos, olvídate de las plataformas visibles que tanto le gustan a la Princesa Letizia. Están completamente out. Deja los peep toe para años venideros porque tampoco se llevan nada. Y guarda los tacones midi para otra ocasión.


En cuanto a alturas, tienes dos opciones: o los taconazos o las bailarinas completamente planas. Todo lo demás, sean  topolinos, taconcillos de gato o tacones gordos y redondos… ¡ni mirarlos!


En cuanto a las formas, decántate por puntas redondeadas o ligeramente afiladas o por las sandalias. Nada de puntas de bruja (afiladísimas) ni de puntas cuadradas. Los clásicos zapatos salón de toda la vida están de plena actualidad.

En cuanto a los colores, lo de lucir tu vestido con zapatos del mismo color que sepas que está un poquito pasado. Lo más de lo más son los zapatos estampados en colorines, pero si no te atreves (hay que reconocer que no todos los pies se atreven con el riesgo), pues lo mejor es que optes por zapatos o sandalias o bailarinas en gamas del rosa palo al nude (como tu color de piel) o por dorados. Y si te animas con las sandalias, decídete por las pedrerías y el strass. No fallarás.

¿Qué tampoco tienes ni idea de qué bolso llevar? Pues eso será otro post… en breve… 

7 de octubre de 2012

HORTERADAS EN LOS ESTILISMOS MASCULINOS: LA REGLA DEL “MÁS QUE NOSOTRAS”


Hacía mucho que no escribía un post sobre moda y estilismos masculinos en clave de humor. Y esta semana, en una de mis conversaciones de café con las amigas (una reunión de arpías, sin duda), el tema de conversación giró en torno a las horteradas en los estilismos masculinos. 

¿Qué es lo que las mujeres encontramos hortera en un hombre? Después de partirnos de risa contando experiencias vividas con los estilismos de algunos especímenes del género masculino, las arpías del café llegamos a la conclusión de que, en un montón de ocasiones, creemos que un tipo es hortera cuando sigue la regla del “más que nosotras”. Y eso me ha dado la idea de este post. Aquí os dejo unos ejemplos de la regla:


¿CUÁNDO NOS PARECES UN HORTERA, CHICO?


Cuando llevas el pelo más elaborado que nosotras: 

Si tienes cuatro pelos en guerra entre ellos y te los peinas de forma compleja para evitar que se note tu calvicie, que sepas que eso es una horterada. En el otro extremo, si te peinas con un tupé más grande que mi cara o llevas una melena rizada hasta la cintura tampoco te librarás de nuestro juicio: ¡Eres un hooooortera!

Cuando llevas camisetas más estrechas que las nuestras: 

Sólo los cuerpos masculinos esculpidos en el gimnasio y con un 0% de grasa aguantan las camisetas con lycra. Los demás cuerpos masculinos, cuando lucen camisetas estrechas (y a la vez lucen tripilla, lorzas y tetillas) resultan horteras y desagradables de mirar. Tampoco las camisetas de tirantes para hombre se libran de ser una horterada…

Cuando llevas más escote que nosotras: 

¡Qué cosa más horrible ésa de ver los pelillos del pecho de un hombre saliendo de un escote pico que casi llega al ombligo! Además de ser una imagen anti-lujuria, es una horterada mayúscula. Por favor, sácalas del armario y tíralas a la basura, ya.

Cuando llevas más joyas que nosotras: 

Si luces enormes cadenas de oro, anillos en todos los dedos y varios brillantes en las orejas, que sepas que das verdadera grima. Lo sentimos, pero que nos dejes ciegas con tus joyones no nos impresiona favorablemente. Además de darnos dolor de ojillos, nos pareces un hortera.

Cuando llevas más tacón que nosotras: 

Hay mujeres a las que les gustan los hombres muy altos y a otras les gustan más bien bajitos. Lo que no nos gusta a ninguna es que nos engañen. Si eres bajito, no intentes arreglarlo comprándote unos botines o unos castellanos de tacón, ese tipo de calzado es una horterada.

Cuando llevas ropa interior de materiales más suaves que los que llevamos nosotras: 

Por mucho que las películas te muestren que los machos italianos que visten ropa interior vuelven locas a las mujeres, no lo creas. Los calzoncillos de raso, los pijamas de satén y los batines de seda brillante son horteras. De verdad, que con unos bóxers y una camiseta de algodón estarás mucho mejor…

Cuando llevas gafas de sol más grandes que las nuestras: 

Las maxigafas no te hacen parecer más interesante y más misterioso, no te engañes. Cuando las llevas puestas pareces un abejorro. Y, por regla general, las mujeres no nos sentimos atraídas por los abejorros...

Cuando llevas un bañador más pequeño que el nuestro: 

El súmmum de la horterada se da habitualmente en la playa. Esos mini-bañadores-tanga, también llamados “fardahuevos” no hay mujer que los considere bonitos. Preferimos que te queden marcas de sol a que te presentes medio desnudo en la playa. Sé bueno y ahórranos esa visión hortera, que luego no dormimos bien…


Mujeres del mundo, ¡decidme si estáis de acuerdo con estos ejemplos! 
Hombres del mundo, leedlos y mejorareis la visión que las féminas tienen de vosotros, de verdad...


22 de junio de 2012

PROTOCOLO BÁSICO: ¿CÓMO VESTIR EN UN FUNERAL?



Por desgracia, no todas las ocasiones en las que tenemos que cuidar nuestro aspecto son alegres y divertidas. El protocolo se usa en todas las situaciones de la vida y algunas de ellas, como es el caso de un funeral, son especialmente delicadas. Ir inapropiadamente vestido a una cena o a una fiesta es una falta de respeto, pero la falta de respeto se agrava si vas inapropiadamente vestido a un funeral.

Vestir adecuadamente para acudir a un funeral no consiste en ponerse de luto riguroso o colocarse una mantilla negra como hacían nuestros abuelos. Ni tampoco en ponerse en primera fila a llorar como una plañidera y a proferir grititos de dolor. Pero sí que hay que cumplir una serie de normas de decoro y de saber estar que parecen muy tontas pero que marcan la diferencia entre ser educado y rayar en la grosería.

A ti te puede parecer estúpido, porque el dolor se lleva por dentro, pero para algunos es una falta de respeto y una ordinariez que acudas a un funeral con una camiseta de Silvestre y Piolín, unas bermudas vaqueras llenas de rotos por donde se te ve la ropa interior y unas chanclas. Como si fueras a la playa… ¿Verdad que no irías así a una entrevista de trabajo si pretendes que te den el puesto? Pues a un funeral tampoco se va así.

Aquí os dejamos  unas cuantas ideas de sentido común por si tenéis la mala suerte de tener que asistir a un funeral y dudáis sobre el atuendo que vestir:




§         No se va a un funeral a llamar la atención, ni a que te miren, así que nada de escotes de vértigo, minifaldas, minishorts, volantes enormes y brillos. Elige prendas de cortes rectos, prendas sobrias y sencillas y de tejidos lisos que pasen desapercibidas. Los clásicos de siempre, faldas por la rodilla, camisas blancas con manga corta o larga, pantalones rectos, son perfectos en estas ocasiones.




§         Los tacones de doce centímetros con plataforma tampoco son adecuados. Son demasiado llamativos y es difícil andar con ellos. Tacón medio o zapato plano es lo más correcto. Tampoco son adecuadas las joyas y los abalorios grandes y vistosos. Cuanto más discreto sea todo el conjunto, mejor.



§      Los funerales son ocasiones tristes. Salvo que te hayan indicado que debes vestir de colores alegres, lo mejor es evitar los colorines chillones, los floripondios, los cuadros escoceses y cualquier estampado excesivamente festivalero. Lo más adecuado es vestir de colores neutros y lisos (blanco, negro, gris, camel, marrón, granate, azul marino…) solos o combinados entre sí.



§         No lleves gorra, ni sombrero. Y si lo llevas, quítatelo nada más entrar al lugar donde se celebre el funeral. Llevar cubierta la cabeza es muy feo.



§         Los hombres no están obligados a ir de traje, a pesar de que es lo más adecuado en la mayoría de los casos. Si no te sientes cómodo con traje, elige unos pantalones chinos en color oscuro, una camisa blanca y un blazer o un jersey de color también oscuro. Nada de bermudas, ni chanclas, ni zapatillas de deporte con colorines, ni camisetas con mensaje.



§         Por favor, apaga el móvil. Es una ordinariez y una falta de respeto que te suene el móvil con la última canción de Madonna en un acto en el que es muy importante el silencio y el recogimiento. Y más irrespetuoso aún es que te pongas a hablar por el móvil en pleno funeral. Si apagas el móvil en el cine ¿no te parece aún más importante apagarlo en un funeral?




15 de junio de 2012

PROTOCOLO BÁSICO: ¿QUÉ LLEVO DE REGALO AL ANFITRIÓN DE UNA CENA?



Como dicen en las películas, esta es una historia real. Aunque parezca increíble... 

Estaba yo invitada a una cena. Quedamos un grupo para ir juntos y pensamos en comprar algún detallito para la anfitriona. Una de mis amigas, la mar de solícita, dijo: “Ya lo compro yo”. Error. Craso error…

Cuando llegamos a la cena, mi amiga, tan feliz, le dio el detallito a la anfitriona. Debajo de un enorme celofán rosa y rodeada de un lazo gigantesco había una cesta llena de… ¡jabones para pieles grasas! Una forma así, sutil, ¡muy sutil!, de decirle a la anfitriona que tenía la cara llena de puntos negros… La dueña de la casa, pobre chica, sacó un jabón de la cesta con incredulidad, levantó una ceja y forzó una sonrisa al preguntar si el regalo era de parte de todos (o sea, que nos preguntó indirectamente a todos si creíamos que su cutis daba asco…Ayyyy). Quedamos como una panda de groseros.

¿Lo mejor? Que la que compró el regalo se quedó tan campante, convencida de su buen gusto y de su saber hacer, puesto que sabía que la anfitriona tenía la piel grasa y pensó que los jabones eran muy útiles además de carísimos. ¡Suerte que no pensó que también es muy útil disponer de papel higiénico en abundancia! Si no, habríamos aparecido con una docena de rollos de papel de WC envueltos en celofán... Finalizaré esta historia diciendo que mi amiga ya no compra sola ningún regalo. Desde hace tiempo.

Visto que hay quien todavía tiene inmensas carencias en cuanto a información protocolaria en materia de regalos, he decidido escribir este post. No es obligatorio regalar, pero si quieres hacerlo, aquí te dejo algunas ideas.


IDEAS GENERALES:

Este post es sobre regalos para una cena, pero las ideas valen igual para una comida. He elegido la cena como ejemplo porque suele ser lo más habitual.
No hay que comprar regalos caros, no se trata de apabullar a nadie ni de dejarse el sueldo, pero tampoco hay que comprar porquerías. Si vas a comprar una patata o un “pongo” (¿dónde lo pongo?), mejor que no regales nada.
Evita los regalos demasiado personales porque meterás la pata con ellos. Hay que conocer muchísimo al anfitrión para acertar con un regalo personal.


IDEAS DE REGALO PARA UNA CENA FORMAL:

Supongamos que es una cena organizada por la mujer de tu jefe. O la primera cena formal a la que te invitan tus nuevos suegros. En este tipo de cenas, ni se te ocurra innovar. Ve a lo clásico:


  • PLANTAS: Compra una planta de tamaño medio (ni un minicactus ridículo ni una palmera gigante) y envíala a casa de tu anfitrión un día antes o el mismo día de la cena e incluye una nota en la que expreses tu agradecimiento por la invitación y confirmes tu asistencia. Aparecer detrás de una planta cuando te abren la puerta el día de la cena es bastante cutre y obligas a tu anfitrión  a que tenga que decidir cómo y dónde ponerla en pocos segundos.  Si no conoces al anfitrión, no compres flores. Puede ser alérgico.

  • BEBIDAS: Lo de llevar vino tampoco es muy correcto. Cualquier anfitrión ya tendrá previstos los vinos que se servirán en la cena y, al llevar tu vino, descuadrarás las bebidas del menú. El anfitrión se verá obligado a incluir tu vino en el menú, le guste o no. Lo mejor es comprar algún licor para después de la cena. Cualquiera con un poco de solera y una botella bonita. Y si encima conoces los gustos de tu anfitrión, por ejemplo que prefiere la ginebra  al whisky, pues lo tienes fácil. Un licor no descuadra el menú y se añade fácilmente al resto de licores en cualquier minibar improvisado. Lo mismo que con la planta, es mejor enviar la botella con una nota, que aparecer en una puerta botella en mano como si fueras alcohólico/a.


IDEAS DE REGALO PARA UNA CENA INFORMAL:

Supongamos que quedas para picotear en casa de alguien. Enviar una planta o un cognac con antelación resultaría una cursilada. Tan malo es el protocolo escaso como el protocolo en exceso. ¿Lo más fácil? Pues hablar con tu anfitrión y averiguar si hay algo que puedas llevar. En caso de que tu anfitrión se niegue a que lleves nada, busca algo que realmente pueda gustarle o céntrate en:


  • DULCES: Salvo que a tu anfitrión no le guste el dulce, comprar bombones o pequeñas chucherías para regalar al anfitrión de una cena informal es una buena idea. Evita las cajas de bombones de saldo. Más vale una caja de bombones muy pequeña pero de calidad, que una gran caja de bombones mediocres que sepan a tiza. Te gastarás el mismo dinero y quedarás mejor. También sirven como regalo las trufas, los macarons, cualquier cosa dulce y pequeña que no sea un postre en sí misma. No se te ocurra comprar pasteles o tartas. Eso obligará a tu anfitrión a servir tu pastel como postre y dejar el que haya hecho él/ella en su nevera. En cambio, unos bombones o unas tiras de cáscara de naranja bañadas en chocolate, pueden servirse con el café y no impiden que el anfitrión sirva su postre.  

  • UN LIBRO: Si tu anfitrión es un amante del cine, por ejemplo, pues es una buena idea comprar un libro de las mejores imágenes de la historia del cine. O si le gusta la cocina, pues un buen libro sobre cocina exótica. Elige un buen libro, de tapa dura (nada de ediciones de bolsillo) que además de interesante sea bonito y decorativo. No compres libros en idiomas que no sean el idioma materno del anfitrión/a, por muy bonito que sea el libro, además ha de poder leerse…



COSAS QUE NO SE DEBEN REGALAR:

Pues, lamentablemente, no se puede hacer una lista de lo que no se debe regalar. Hay que fiarse del sentido común y no dejarse llevar por impulsos ni por las necesidades que creas que tiene tu anfitrión.

Acabo este post con algunos ejemplos de regalos inapropiados, algunos absurdos y otros ordinarios, que jamás debieron ser comprados (igual que la historia que os conté al principio, estos regalos son verídicos, los vi yo con mis ojillos), para que os riáis un rato:

  • Toallas: los invitados no se fiaban de la higiene del anfitrión, por lo visto… 
  • Figuras de porcelana: los invitados odiaban el gusto decorativo del anfitrión y creían que debían mejorarlo
  • Galletitas saladas: los invitados querían que hubiera otros aperitivos en la cena porque los que había debían parecer rancios
  • Un paraguas: a los invitados no les gustaba el paraguas del anfitrión. Yo no vi el paraguas del anfitrión pero debía de ser muy pero que muy feo
  • Un muñequito sadomaso: no me quiero ni imaginar lo que pensaban los invitados del anfitrión ni qué pretendían con ese regalo...

Y jamás, repito, jamás le regaléis a una mujer...¡una faja! S
in comentarios sobre lo de la faja, será en otro post donde cuente esta historia. Este regalo, ¡ME LO HICIERON A MÍ!...

20 de marzo de 2012

THE COOL TRAINER: MEDIAS EN PRIMAVERA

Unos zapatos feos (o sucios) pueden arruinar cualquier outfit. Lo mismo pasa con un peinado despeluchado o poco favorecedor. Un ejemplo: en la última boda a la que asistimos una invitada lució un precioso vestido nude y unos zapatos ideales a tono, pero todas las demás invitadas acabamos mirando lo mimo: su cabeza y su horripilante recogido. En nuestra mesa si preguntabas dónde estaba el tocador, la gente respondía: "¿ves donde está la chica ésta que lleva un nido de pájaros en la cabeza? pues el tocador está girando a la derecha a la altura de su mesa". Una lástima. Otra de las cosas que pueden arruinar un estilismo perfecto son las medias. Todavía recordamos con dolor a una amiga que optó por ponerse para ir de fiesta un vestido marrón de falda mini con unas medias rojas. De lejos parecía una perdiz. Sólo se veían dos "patas" rojas... Ayyyy...

Como el tema de las medias es complejo, esta semana hemos decidido responder a una pregunta que parece una tontería pero no lo es:


¿QUÉ MEDIAS SON ACONSEJABLES PARA UNA CEREMONIA EN PRIMAVERA?


Como ya hemos dicho en otras ocasiones (ver el post de ¿Qué me pongo para ir de boda?) ir a una ceremonia y no llevar medias es una ordinariez. Total, que de las medias no nos libramos. En general, aquí os dejamos cuatro normas básicas para acertar con las medias:


* Prescinde del color: 

Las medias festivaleras, de colores chillones, no son elegantes. Son divertidas en looks sport y juveniles, pero no son aptas para ceremonias. Así que olvida el rojo, el azul, el verde, el naranja...etc. Y, por supuesto, olvida los estampados de colorines. Opta por medias del mismo color que el de tus piernas y acertarás siempre. Si vas de oscuro (negro, gris, marrón chocolate) puedes ponerte unas medias a tono, pero transparentes, nunca opacas.

* Elige medias de 10, 15 ó 20 deniers: 

Las medias de más deniers, que casi parecen leotardos, engordan la pierna y hacen un efecto raruno en primavera: parece que lleves el vestido con leggings... Además de no favorecer nada, dan mucho calor.

* Evita los brilli-brilli: 

Da igual que tu vestido nude o rosa palo parezca soso. No intentes  "alegrarlo" poniéndote unas medias con brillos. Resultan horteras y no se llevan nada. Y como te hagan una foto y te dé el sol en las piernas, al mirar la foto verás cómo tus piernas, además de refulgir, parecen tres veces más voluminosas de lo que son. Un horror. 

* Encaje, estampados y rejilla con moderación: 

Esta temporada pasada hemos visto como triunfaban las medias con topitos, las medias de encaje y las medias de rejilla pequeña. Son bonitas y bien combinadas resultan muy estilosas, pero siempre con moderación. Las medias de estas características normalmente se combinan con vestidos negros, nude o de colores empolvados. Han de ir siempre a tono con el vestido (medias nude+vestido nude, medias negras+vestido negro). Sirven para darle vida a vestidos de líneas muy sobrias. Si tu vestido está lleno de volantes, mejor deja las medias de encaje para otra ocasión. ¡Ah! Y nada de medias de rayas horizontales si no quieres parecer un payasete...

2 de marzo de 2012

TRAJES DE GALA PARA HOMBRES: CHAQUÉ, FRAC Y SMOKING


La moda y el protocolo no son sólo cosa de mujeres. Los hombres también visten de etiqueta porque a ellos también les toca ir a bodas, celebraciones, fiestas y eventos varios. Pero no nos engañemos, cualquier hombre con un poco de gracia vistiendo sale airoso de cualquier evento con un traje oscuro de entretiempo, una camisa blanca de vestir con gemelos, una buena corbata bien anudada y unos clásicos zapatos negros de cordones. ¡Una suerte!

Pero, en los eventos más especiales, los hombres tienen atuendos protocolarios que hay que saber llevar para no meter la pata: el frac, el chaqué y el smoking. El frac es el más desconocido de todos (y quizá el menos utilizado) pero el chaqué y el smoking están viviendo épocas de esplendor. El smoking, incluso, ha pasado del armario masculino al femenino en esta última temporada otoño-invierno.

Total, que en vista de que hemos recibido algunas preguntas sobre cómo lucir estos atuendos de gala masculina después de ver las galas de los Goya y de los Óscar, aquí os dejamos un resumencillo de cuándo y cómo se llevan con dignidad el chaqué, el frac y el smoking. Dedicado a los hombres más elegantes. 


EL CHAQUÉ

El chaqué es bastante probable que tengas que ponértelo algún día. Es uno de los atuendos más elegantes para el hombre y últimamente se ha puesto de moda llevarlo en bodas o en recepciones oficiales, independientemente de la hora del día. Así que aquí te resumimos cómo llevarlo. 

¿Cuándo debes ponértelo?: 

Pues durante el día (por la mañana y hasta el atardecer, entre las seis y las ocho de la tarde, más o menos). El chaqué negro es el más ceremonioso y habitual, aunque está ganando terreno el gris. Si vas a una boda vestido de chaqué, entérate del color del chaleco del novio e intenta no coincidir con él. Si te invitan a Ascott, lleva chaqué, sin duda.

¿Cuándo no debes ponértelo?: 

Nunca en fiestas nocturnas y en cualquier evento en el que no te lo indiquen. Tan malo es ir poco vestido como ir vestido en exceso.

¿Qué prendas componen el Chaqué?:

  • La camisa: Es siempre blanca y rígida (almidonada), de cuello normal sin botones. Con puño doble para gemelos y de hilo o de popelín.
  • El chaleco: Es de corte clásico, normalmente gris y con una sola fila de tres o más botones. Puede ser recto o cruzado. Para los entierros deberá ser negro. Para las bodas, el clásico es blanco, en seda piqué, pero actualmente se ha puesto de moda llevar chalecos lisos pero de colores, especialmente en el caso del novio.
  • La chaqueta: Es tipo levita, lleva faldones separados en su parte trasera. Se dice que la chaqueta del chaqué empezaron a usarla los caballeros ingleses para montar a caballo e ir de caza, por eso es abierta por detrás, para que no estorbara al cabalgar. Los faldones de la chaqueta son más largos y más redondeados que los del frac. La chaqueta puede ser negra o gris marengo e incluso gris claro. Si llevas pañuelo asomando por el bolsillo de la pechera, que sea de hilo, blanco y liso.
  • La corbata: Es gris, preferiblemente de seda, y con nudo tipo Windsor. Puede ir adornada por un alfiler de corbata con una cabecita de perla.
  • El pantalón: Es gris o negro, listado de finas rayas verticales, y de corte clásico. El tejido puede ser un cheviot.
  • Los calcetines y los zapatos: deben ser negros. Los calcetines deben ser finos y de hilo o seda. Los zapatos deben ser lisos y de piel, preferiblemente de cordones. Mates o de poco brillo (nada de brillos tipo charol).
  • Otros complementos: el sombrero y los guantes, que sólo son aptos para los más atrevidos. Si llevas sombrero, que sea de copa, negro o gris, en pelo o seda brillante. Y si llevas guantes, que sean de vestir, de ante o de piel y de color gris.


EL FRAC

Igual nunca tienes ocasión de llevarlo porque se viste sólo en ocasiones muy especiales (como la entrega de los premios Nobel o las grandes celebraciones de las Casas Reales, a las que es probable que nunca te inviten) pero no está de más conocerlo. ¿Te imaginas que un día te invitan a los Nobel y tú no sabes llevar un frac? Nada, nada, que por si acaso, debes leer estas líneas.

¿Cuándo debes ponértelo?: 

Pues si eres músico o director de orquesta, seguro que en algún momento te lo tendrás que poner… Si no es así, sólo deberás ponértelo en los eventos en cuya invitación se especifique y que tengan lugar de noche y en espacios cerrados.

¿Cuándo no debes ponértelo?: 

Nunca cuando no te lo indiquen. En general, salvo en las Islas Canarias en las que el chaqué es para los camareros, el frac no se lleva en bodas (se usa el chaqué), salvo que sean bodas de tarde-noche. Además, en algunos países, como en Estados Unidos, no está muy bien visto.

¿Qué prendas componen el Frac?:

  • La camisa: Ha de ser blanca, de hilo y tiene que tener cuello de pajarita (con puntas del cuello plegadas hacia arriba) y puños de gemelos.
  • El chaleco: Es obligatorio y debe ser cruzado o recto y con una fila de botones que sólo son de adorno. Normalmente, de color blanco.
  • La chaqueta: es negra, por delante llega hasta la cintura y por detrás lleva dos faldones caídos y tiene solapas en seda mate.
  • La pajarita: normalmente es blanca, siempre de lazo y de piqué. Las de nudo “prefabricado” son una horterada.
  • El pantalón: Es negro, sin pinzas y de corte clásico y sin galones (los galones son esa cinta de raso que se ve en cada lado de la pernera).
  • Los calcetines y los zapatos: Han de ser negros. Los calcetines de hilo o de seda y los zapatos clásicos, de cordones y, a diferencia de los zapatos de chaqué, de brillo, tipo charol.


EL SMOKING

En España existe una leyenda que dice que el origen del esmoquin se remonta al siglo XIX cuando los caballeros británicos se ponían esta chaqueta (smoking jacket) para fumar. De ahí su denominación en español, aunque en inglés se llama tuxedo. Los británicos la llaman dinner jacket ("chaqueta para cenar") o black tie ("corbata negra", por el color de la pajarita o moño en Latinoamérica).

En fin, que fumes o no, si te invitan a una entrega de premios, estarás hecho un pimpollo si te pones un smoking y sigues nuestros consejos.

¿Cuándo debes ponértelo?: 

Un smoking se luce en fiestas nocturnas como entregas de premios, cócteles y otros eventos importantes.

¿Cuándo no debes ponértelo?: 

Pues no es habitual en bodas, ni en recepciones oficiales y cenas de gala porque es una prenda de fiesta y no de ceremonia. En las ceremonias se luce chaqué o frac según el protocolo europeo, aunque el protocolo anglosajón sí permite el smoking en ceremonias.


¿Qué prendas componen el Smoking?:

  • La chaqueta: Es normalmente recta o cruzada y negra, aunque hay versiones en azul noche y granate, menos elegantes. Hay también chaquetas blancas o color crema aunque los colores claros sólo se llevan en verano o primavera, y en espacios abiertos. La chaqueta del esmoquin no tiene colas como el frac o el chaqué y se cierra con uno o dos botones. Las solapas son de satén o de raso brillante y acaban en pico o son redondeadas. Si se lleva un pañuelo en el bolsillo superior, ha de ser blanco, de hilo o de algodón. Cosa importante a recordar: únicamente se abrocha el botón superior de smoking, nunca los dos.
  • La camisa: Es blanca y normalmente de hilo, lisa o con alguna lorza. Tiene cuello bajo (de pajarita) y puño de gemelos, aunque también es aceptable la camisa con puño abotonado.
  • El chaleco: Suele ser de satén o de raso, como las solapas de la chaqueta. Hoy en día se usa poco y en su lugar se viste fajín.
  • El fajín: De color claro u oscuro, pero siempre en seda o raso brillante a juego con la pajarita. Si llevas fajín no puedes llevar chaleco. Y no debes llevar fajín si la chaqueta es cruzada.
  • La corbata o la pajarita: La corbata es menos habitual y debe ser negra y de seda. La pajarita, también negra, es de lazo y del mismo tejido que las solapas. Las pajaritas hechas son una horterada. Si el smoking es azul noche, la pajarita o la corbata han de ser azul noche también.
  • El pantalón: normalmente es del mismo color que la chaqueta y con galones (los galones son esa cinta de raso que se ve en cada lado de la pernera) excepto cuando la chaqueta es blanca en cuyo caso el pantalón es negro.
  • Los calcetines y los zapatos: los calcetines han de ser finos, de seda o hilo y negros. Los zapatos normalmente son negros, de cordones y de charol. También pueden usarse de charol negros de corte clásico con hebilla.
  • Otros complementos: Si se lleva con abrigo, éste ha de ser negro y acompañado de bufanda blanca y guantes blancos, de color hueso o grises en gamuza o piel.

25 de junio de 2011

LA LISTA DE LAS HORTERADAS: ¡NO TE PONGAS ESO! (PARA HOMBRES)

Con la llegada del sol y del calorcito, ya se sabe, la gente se pone menos ropa e, indefectiblemente, por desconocidas e insondables razones, pierde el sentido del ridículo. Y no son sólo las mujeres, los hombres también lo pierden. Sin ir más lejos, el sábado pasado, en la cola del supermercado casi me da un pasmo. Vale que no es plan vestirse de pingüino  para hacer cola en la frutería, pero de ahí a perder la dignidad, hay un largo trecho.
A lo que iba, en la cola del super va y me encuentro a un tipo, entradito en carnes y en años, con el siguiente atuendo: camiseta de tirantes blanca bien ceñidita, marcando lorza, bermudas denim con cortes estratégicos enseñando slip y sandalias Jesucristo Superstar con calcetines. ¡Y sacando tripa! Claro, ves eso por la mañana y ya tienes el trauma visual todo el día. Vamos, que ves al tipo en todas partes y todo te lo recuerda. Miras a tu chico, te lo imaginas de esa guisa, y te entran ganas de llorar. ¿Y si algún día se le ocurre a él semejante despropósito? Eso es casi motivo de separación… Y no tienes pesadillas de milagro…Un horror.
Hace un tiempo escribí un post sobre las horteradas que  nunca debe ponerse una mujer con dos dedos de frente. Y prometí que escribiría otra lista de horteradas para hombre. Pues aquí está, tras la visión del tipo del super, una retahíla de horteradas (¡hay muchas más! Así que puede que repita tema de post otro día):



Calcetines blancos:
Está horterada esta repetida en hombres y en mujeres. Y hay gente que sigue sin percatarse de que los calcetines blancos dan dolor de ojos al prójimo. La versión de las sandalias Jesucristo Superstar con los calcetines blancos, que la mayoría asociamos a turistas británicos no acostumbrados al calor, sigue estando extendida y año tras año sigue horrorizando a la gente de sanas costumbres estéticas. Por favor, los calcetines blancos, sólo para hacer deporte.

Jersey de pico sin camisa ni camiseta debajo:
Esta horterada es además una cochinada, porque ponerte lana pegada a la piel es sinónimo de sudar como un pollo. Y ya, lo más desagradable, es ver asomar tu mata de pelo en pecho por el pico de jersey. ¿Realmente hace falta esta horterada para hacerte el modernito? Pues no, no hace falta.


Camiseta de tirantes:
Salvo que seas corredor y la utilizas para practicar tu deporte con comodidad, la camiseta de tirantes en el día a día es una horterada en toda regla. ¿Por qué tiene que ver toda la humanidad el matorral peludo de tus axilas? ¿Qué nos aporta, además de verdadera grima? El colmo es la camiseta de tirantes con lycra cuando tienes tripa cervecera y pinta de tonel de ídem. Es antiestético y cero favorecedor.

Camiseta blanca que se transparenta bajo camisa:
Esta es una horterada que se da fundamentalmente en gente mayor, aunque algún jovencillo retro también cae en la trampa. Y esconde una teoría  marrana de lo más desagradable. Si me pongo una camiseta blanca bajo mi camisa, no sudo la camisa y otro día me la puedo volver a poner sin lavar. ¡Pues no! La camisa también se impregna de olor y hay que lavarla.


Shorts:
Ya sabemos que a los hombres os afecta mucho el calor y que llevar pantalones largos, aunque sean unos chinos o unos pantalones de hilo, a veces no os resulta cómodo ni suficientemente fresquito. Para eso están las bermudas. Pero bajo ningún concepto se tolera que os pongáis unos shorts. Vuestras piernas hipermusculadas y peludas no quedan atractivas embutidas en unos pantaloncillos con camales de diez centímetros de largo…

Ir enseñando slip:
Todas sabemos que cada hombre tiene preferencia por un tipo de ropa interior. No nos vamos a meter con eso e incluso hasta aceptamos el slip blanco clasicón aunque sea antilujuria. Pero lo que no es tolerable es que vayas enseñando el slip por ahí porque te has comprado unos jeans llenos de estratégicos cortes. ¡Pónte unos boxers, si vas a enseñar la ropa interior, por favor!


9 de mayo de 2011

VOY DE BODA: PROTOCOLO BÁSICO EN LA MESA

Te has puesto monísima para ir a la boda de tu mejor amiga. Como ella es así, ha decidido colocarte en una mesa de amigos del novio, a los que no conoces pero que son requetepijos y tu misión es que se sientan hiperintegrados. Y hacer que tu amiga quede fenomenal.
Ya has revisado a tu pareja de arriba abajo y le has dicho que como se quite la chaqueta lo va a pagar caro y que su vida va en ello. Le has prohibido hablar de política y de religión para evitar discusiones acaloradas y que la mesa acabe a tortazo limpio. Te has fijado en los nombres de los cartelitos y ya sabes cómo se llaman todos los requetepijos. Y ya llevas integrada de serie tu mejor sonrisa de anuncio.
Y cuando crees que todo va bien, uno de los requetepijos, el que se sienta a tu lado, con un tono de lo más agradable te dice: “Disculpa, pero creo que te estás comiendo mi pan” ¡Y tú te quieres morir! Y como tienes la boca llena de migas, no puedes evitar que tu chico le diga “Tranquilo, hombre, ya te doy yo el mío”. Todo vuestro glamour al carajo… Si es que para no meter la pata en una mesa protocolaria hay que hacer una tesis doctoral…

En fin, para que esta situación, u otras situaciones parecidas, no se te presenten, hemos decidido hacer una lista con algunas normas básicas de protocolo en las mesas de una boda. Ya sabemos que muchos no las necesitais pero, después de la última boda a la que asistimos, parece que hay algunos a los que les vendrán bien... Aquí os las dejamos junto con un plano básico de la mesa (por si puede servirle a alguien):

  • El cartelito con tu nombre:
Normalmente, en cada mesa hay cartelitos que indican dónde tienes que sentarte. Si están puestos, es por algo, evita cambiarte de sitio, los novios han trabajado mucho para unir en las mesas a gente dispar y que salga bien. Protocolariamente, hombres y mujeres se sientan alternos. Saltarse la norma y hacer un sector femenino y otro masculino en una mesa, hace que las conversaciones sean más aburridas y que la gente se integre peor.

  • El plato del pan: Está a tu izquierda.

Siempre. Y si el de al lado se come tu pan, no se lo digas. Es grosero recordarle a alguien que ha metido la pata. El pan se corta con las manos y no se pincha con el tenedor para mojar la salsita. Eso es una cursilada.



  • El platito desconocido (y vacío):
En caso de que al lado del pan haya un platito pequeñito, de loza o de vidrio, no se te ocurra encenderte un cigarrito y apagar allí la colilla si estás en una mesa al aire libre. Es un plato de cata de aceite o un plato de mantequilla.

  • Las copas:

Se usan de izquierda a derecha. Primero la de agua, luego la de tinto, luego la de blanco y luego la de champagne. Normalmente, puedes pedir agua al camarero tantas veces quieras, pero si en el postre se te ocurre volver a pedir tinto, pondrás en un apuro al camarero. La logística de cocina hace que se retire el tinto en cuanto se ha acabado el plato de carne.

  • ¿Cuándo empiezo a comer?:
Da igual que el aperitivo haya sido escaso y que tengas tanta hambre que te comerías un toro de lidia. En el primer plato, espera a que todos estén servidos para empezar a comer. En los platos siguientes, que normalmente son calientes, no se espera a los demás.



  • Los cubiertos:

Se usan de fuera hacia dentro. Es una cuestión lógica y que resulta fácil. A medida que te lleguen los platos, elige el tenedor y el cuchillo que te queden más cerca, los que están fuera. Si tienes cubiertos complejos, como por ejemplo tenacillas para langosta o para caracoles y no los sabes utilizar, mejor ni los toques y que no comas esos platos. El riesgo de dejar un trozo de langosta en el plato del de enfrente es elevado y el ridículo que puedes hacer, notable. Los cubiertos, una vez utilizados se dejan el plato, como si fueran las manecillas de un reloj marcando las cuatro y veinte o las cinco y veinticinco. No se dejan caer a su aire porque el pobre camarero no tiene porque recolocártelos. Y mucho menos se dejan los cubiertos sucios en el mantel.

  • Sin libertad de movimientos:
Mientras estás comiendo, evita accionar con los cubiertos. No sería difícil que, con un trozo de solomillo pinchado en el tenedor y en plena conversación interesante, acciones con más fuerza de la habitual y el trocito de solomillo caiga en la falda de la invitada de la mesa de detrás. ¿Y qué harás entonces? ¿Ir a recogerlo?

  • La servilleta:
Al final de la cena, no se dobla primorosamente porque está sucia y tú no doblas la ropa sucia al meterla en la lavadora, ¿no? Pues eso. La servilleta se deja caer al lado izquierdo en la mesa y en paz, caiga como caiga. ¡Ah! Y la servilleta no se usa de banderola al paso de los novios (y menos si está sucia) porque es una cochinada.

  • Las cucharillas de café:
Si te pides un cortado y te traen uno de esos llenos de espumita, tipo cappuccino, y al revolver el azúcar la cucharilla se llena de espumita, recuerda que las cucharitas de café no se chupetean ni se lamen. La dejas en el platito lamentando haberte quedado sin un tercio de espumita y ya está.

Y para finalizar, la norma más básica de todas: prudencia. Si no sabes, calla, observa y aprende. Mira qué hacen los demás y sigue la misma línea. No desentonarás.