A mí, que lamentablemente soy más de ciudad que
el asfalto, todo lo que suena a natural y sin refinar me parece una novedad de
lo más novedosa. Ya sea un chubasquero de un material creado a partir de pieles
de plátano o un bolso rígido hecho de una pasta de almidón de maíz, cualquier
prenda de vestir o complemento que no lleve plástico ni fibras sintéticas, o
que sea orgánico, me parece una buenísima idea.
En la línea de volver a los materiales sencillos
y tradicionales, esta primavera-verano 2013 hay una tendencia de calzado sport que
me chifla: las sandalias con grandes plataformas de materiales naturales. Son
la alternativa perfecta a las alpargatas de cuña (o espadenyes).
Son sandalias con tiras de cuero, de lino o de
algodón, muchas en colores tierra (marrón, beige, nude), con plataformas y/o
tacones de madera, de esparto o de yute. Permiten un fantástico look informal combinadas
con vestidos de flores o faldas de colores neutros troqueladas o de croché y
camisas de seda o de lino. Y como te elevan considerablemente del suelo… ¡estilizan
una barbaridad! Las de topolino son además comodísimas… Yo me apunto a lo
natural. ¿Os apuntáis?




